El Consejo del Sitio para la Memoria convocó a una recorrida por las instalaciones de lo que fue el Centro Clandestino de Detención conocido como el «Pozo de Quilmes», en Allison Bell esquina Garibaldi.
La visita al espacio recientemente recuperado contó con la presencia de sobrevivientes que estuvieron cautivos en el lugar.
Rubén Schell encendió un cigarrillo en la puerta de la ex DDI y expresó «no me mataron los militares pero me va a matar una multinacional», dijo al hacer referencia a la marca de cigarrillos.
Distentido, aseguró que «así se cierra un ciclo en mi vida. Tengo a partir del día que a mí me liberan, la deuda de levantar la memoria de los compañeros que ya no están. Es una forma de mantener la memoria permanente”.
Schell estuvo 102 días y 11 horas secuestrado y al recordar esa pesadilla reconoció que «no duele cuando lo torturan a uno, sino cuando torturan al de al lado. Inventabamos juegos, o levantábamos la voz para no escuchar los gritos de dolor».
Desde la Comisión por la Memoria, indicaron que el sitio está siendo revisado y que tras esa etapa se abrirá al público con el objetivo de mantener viva la historia de lo que allí ocurrió.
Un caloroso recuerdo para mis compañeros de cautiverio, en especial a mi querido amigo Alcides Chiesa que recientemente nos abandonó.
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