Más de 100 trabajadores realizaron un relevamiento y una asamblea para expresar su preocupación por la adjudicación del servicio, prevista para el 12 de noviembre. Reclaman abrir una instancia de diálogo con el Municipio para conocer qué pasará con sus puestos de trabajo.
Los «trapitos» que trabajan en el centro de Quilmes realizaron un censo para relevar la cantidad de personas que desarrollan esa actividad, conocer su situación social e informarles sobre el proceso de privatización del estacionamiento medido. Luego llevaron adelante una asamblea en la que manifestaron su preocupación por la continuidad laboral ante la próxima adjudicación del servicio.
A través de un comunicado, señalaron que son más de 100 trabajadores que dependen de esta actividad para sostener a sus familias y acordaron iniciar un camino de diálogo con el Municipio para conocer qué propuesta existe respecto de su futuro laboral. También anunciaron jornadas de visibilización para dar a conocer su situación y remarcaron que su trabajo es voluntario, por lo que no cobran una tarifa fija por estacionar. “Trabajar en la calle no es un delito”, expresaron.