Quilmes volvió a explotar de alegría: miles de vecinos salieron a festejar el pase de Argentina a la final del Mundial

Otra vez sufriendo, otra vez con una remontada inolvidable. La Selección Argentina derrotó este miércoles 2 a 1 a Inglaterra y se clasificó a la final del Mundial, desatando una nueva fiesta popular en Quilmes, donde miles de vecinos salieron a las calles para celebrar un triunfo que quedará en la historia.

Apenas el árbitro marcó el final del partido, los gritos de desahogo comenzaron a escucharse desde balcones, ventanas y patios. En cuestión de minutos, familias enteras, grupos de amigos y automovilistas se volcaron a distintos puntos del distrito para compartir la alegría por una nueva clasificación del conjunto dirigido por Lionel Scaloni.

Como ya ocurrió en encuentros anteriores, la Plaza Conesa fue uno de los principales epicentros de los festejos. También hubo importantes concentraciones en las avenidas 844 y 893 de San Francisco Solano, 12 de Octubre y Urquiza, en Quilmes Oeste, y sobre 9 de Julio, en Bernal, donde banderas argentinas, bombos, cánticos y caravanas de vehículos le dieron color a una jornada inolvidable.

Durante toda la tarde, numerosos comercios decidieron cerrar sus puertas para que empleados y clientes pudieran seguir el encuentro. En contraste, varios bares, restaurantes y locales gastronómicos permanecieron abiertos y se convirtieron en el lugar elegido por cientos de personas para vivir el partido en comunidad.

La celebración también se sintió en las calles con las bocinas de autos, motos, colectivos e incluso de formaciones ferroviarias que acompañaron la euforia de los hinchas mientras recorrían distintos sectores de la ciudad.

Argentina volvió a demostrar su carácter al revertir un partido que había comenzado cuesta arriba. Con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, el campeón del mundo derrotó a Inglaterra por 2 a 1 y se metió por segunda Copa del Mundo consecutiva en la gran final, donde el próximo domingo buscará un nuevo título frente a España, en el estadio de Nueva Jersey.

Quilmes, una vez más, se vistió de celeste y blanco para celebrar un nuevo capítulo de una selección que sigue ilusionando a todo un país.

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