Durante el encuentro, las calles lucieron desiertas y el transporte público circuló con muy pocos pasajeros. Tras el triunfo por 3 a 2 frente a Egipto, los bocinazos, las banderas y las caravanas coparon distintos puntos del distrito.
La clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final del Mundial también se vivió con intensidad en Quilmes. Mientras el equipo de Lionel Scaloni disputaba un partido cargado de emociones ante Egipto, la ciudad mostró una postal poco habitual: calles prácticamente vacías, escasa circulación de vehículos, colectivos con muy pocos pasajeros y comercios que siguieron el encuentro atentos a cada jugada.
Durante los 90 minutos, la actividad se redujo al mínimo. En el centro de Quilmes, así como en distintos barrios del distrito, fueron contadas las personas que caminaban por la vía pública, reflejando la expectativa que generó el partido.





La tensión se transformó en euforia cuando Argentina logró una remontada histórica. Después de comenzar perdiendo 2 a 0, el seleccionado dio vuelta el resultado con los goles de Cristian Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, sellando el 3 a 2 que le aseguró el pase a los cuartos de final.
Apenas sonó el pitazo final, comenzaron los bocinazos y los festejos espontáneos en distintos sectores de la ciudad. Vecinos salieron con banderas argentinas, camisetas de la Selección y bombos para celebrar una victoria que mantuvo en vilo al país.
Los principales puntos de encuentro fueron la estación de Quilmes, el Paseo Rivadavia y las avenidas 844 y 893, donde se concentraron decenas de hinchas para cantar, tocar bocina y festejar una nueva alegría de la Scaloneta, que sigue en carrera por el sueño mundialista.