La Vicaría de la Solidaridad de la Diócesis de Quilmes manifestó su profundo dolor por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, y llamó a transformar la conmoción social en un compromiso efectivo para prevenir la violencia contra las mujeres.
Mediante un comunicado titulado «Sangre que quiere ser semilla», los departamentos de Pastoral Social y Justicia y Paz señalaron que el crimen de la joven «renueva el horror de una verdadera plaga», retomando una expresión utilizada por el papa Francisco para referirse a los femicidios.
El documento fue difundido en la antesala de una nueva movilización de la Asamblea Ni Una Menos y advierte sobre la magnitud del problema en el país. Según los datos citados, entre enero y mayo de 2026 se registraron entre 80 y 101 víctimas mortales por violencia de género, entre femicidios directos, vinculados y transfemicidios, lo que representa un promedio de un caso cada 36 horas.
«La sangre de tantas mujeres: niñas, jóvenes y adultas, clama pidiendo justicia y reparación», expresaron desde la Iglesia quilmeña, que también hizo suyo el reclamo social sintetizado en las consignas «Vivas nos queremos» y «Ni una menos».
Asimismo, recordaron una reflexión del papa Francisco, quien sostuvo que «la sangre de tantas mujeres asesinadas, usadas, vendidas y explotadas tiene que ser semilla de una toma de conciencia», y reclamaron que esa conciencia se traduzca en políticas públicas destinadas al cuidado y la protección de las mujeres.
Finalmente, en el marco del camino sinodal que atraviesa la Diócesis de Quilmes, la Vicaría de la Solidaridad renovó su compromiso con la justicia y la paz, y expresó su cercanía y acompañamiento a las familias de las víctimas de violencia de género.