Carta abierta de la diputada Mónica Frade: «Rodeados de basura»

En Quilmes, desde hace décadas se vienen acumulando capas de basura. No aludo a la mugre por la falta de recolección de residuos, dato, sin embargo, particularmente saliente de la gestión de la Intendente Mayra Mendoza, sino a una de carácter más espurio y sensiblemente preocupante para toda la comunidad de la localidad quilmeña.

Es una mugre tatuada en el cuerpo de parte de sus políticos y “periodistas” (?) locales. Algunos, ciertamente experimentados en el arte de ensuciar desde sus páginas y redes a personas que no le aportan pautas; otros, recientes aprendices de los primeros. En cualquier caso, todos ellos desapegados a los principios más elementales de la ética periodística.

La Coalición Cívica de Quilmes será representada en la lista de Diego Santilli en Juntos por Walter “Coco” Fernández. Hombre de San Francisco Solano, padre de una niña pequeña, que vive de su laburo desde hace años y ayuda a sus vecinos, haciendo menos cruenta la realidad actual.

Apenas se supo esto, desde ese pozo ciego, irrumpieron contra la integridad de su persona y, naturalmente —por añadidura—, contra el destinatario final, esto es, la Coalición Cívica y, por supuesto, la Dra. Elisa Carrió. Como suele suceder en estos casos, dicho ataque vino acompañado de una catarata de infamias relacionadas con supuestos hechos, de su edad temprana.

¿Cómo fue la juventud de Coco? Como la de innumerables jovencitos de los suburbios de lo más profundo de nuestro conurbano bonaerense. Pibes que, sin destino a la vista, son cooptados por punteros que laburan para “jefes impolutos”. Son conchabados por monedas, para pintar paredes, de “mandaderos”, de barras bravas y algunos, incluso, para comercializar falopa para la corona, con la que luego se financian campañas políticas.

Algunos recordarán la causa penal de “Estadio Chico”. Año 1994, en un allanamiento se descubrió cocaína fraccionada en bolsas para ser distribuidas en colegios y bares de nuestra ciudad. Ese local pertenecía al oficialismo de entonces, bajo la Intendencia de Aníbal Fernández. Nunca llegaron a los responsables máximos. Tan solo una de tantas.

Lo de “jefes impolutos” expresa, sin embargo, la idea más contraria a lo que representan las lacras nacidas de la política quilmeña, personas que, a cualquier costo, han escalado demasiado alto, llegando al Poder Legislativo e incluso a la mismísima Casa Rosada, sin contar que sus grupos primarios no puedan explicar sus patrimonios (y en los casos más osados, ni los propios).

Coco fue uno de esos pibes que, en su primera juventud, fue cooptado por lo peor de toda esa lacra, algunos de “patota”, otros de “cuello blanco”; al fin y al cabo, todos salidos del mismo grupo. Pero desafió y resistió su aparente destino y, a diferencia de muchísimos otros, pudo salir. No pudieron con él.

Alguna vez dijo “salí gracias a mi papá que me habló”. Seguramente, soslayó su propio esfuerzo para —en la mayor adversidad— procurarse un camino más sinuoso y difícil, pero, al fin y al cabo, el que vale la pena.

Coco hoy tendrá que explicar a la sociedad quilmeña que no tiene antecedentes penales, que su pasado fue el que fue, que hace muchos años vive de su laburo, cría con esmero a su hija y milita hace ya bastante tiempo en otro espacio político. Sus propios compañeros lo eligieron para que nos represente.

Es particularmente contradictorio, los que recibieron y reciben sobres con plata de la corrupción política le pegan a Coquito. La escasa virilidad y su falta de dignidad les impide calificar o plantarse ante sus antiguos jefes. De ellos recibieron y reciben plata sucia para hacer notas pseudoperiodísticas, o bien para transitar la política con total impunidad, porque los delitos de corrupción, en este país y en Quilmes, quedan impunes.

La Coalición Cívica jamás aportó ladrones a la función pública. Quien quiera buscarlos, podrá encontrarlos en otros sectores políticos. Están a la vista. Más aún, hemos incomodado a la Justicia proponiéndole investigaciones que eluden con dilaciones (Julio César Pereyra, Aníbal Fernández, Sergio Villordo, Marcelo Mallo, y un largo etcétera).

Walter Fernández es nuestro candidato y destaco con admiración su esfuerzo por tener una vida íntegra y solidaria; después de otra, esclava de ese “respetable” excremento quilmeño. Con esa fortaleza, asumirá su banca, representará el interés de los vecinos, les rendirá cuenta y no les apropiará el erario, como lo vienen haciendo los que hoy quieren hacernos creer que orinan agua bendita.

Por Coalición Cívica Ari Quilmes, Mónica Frade, Diputada Nacional.

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