El plan regional abarca todo el sur del continente y tiene por objetivo restaurar el orden conservador en lo político y liberal en lo económico característico de épocas que ya dejamos definitivamente atrás. Para eso les resulta indispensable la persecución y golpes blandos a los líderes de la política que desde hace más de quince años les han devuelto la esperanza a las naciones de la Patria Grande. Evo y Maduro resisten los embates en Bolivia y Venezuela. Correa en Ecuador, Dilma y Lula en Brasil pagan el precio de haber plasmado con aciertos y errores un proyecto de país soberano. En Argentina vinieron por nosotrxs y, se sabe, el último dique es Cristina.
El deterioro económico, del tejido social e institucional de los tres años Macri SA es tristemente notable. El derecho a la salud y la educación en franco proceso de corrimiento del Estado resulta inaccesible para la gran parte de distritos como Quilmes con casi 800 mil habitantes y más de un tercio de la población en condiciones de vulnerabilidad. Comercios y PYMEs cierran persianas, el desempleo ya supera el 12 por ciento y en los comedores escolares y barriales no cabe un alma más porque la gobernadora María Eugenia Vidal le saca la comida de la mesa a la infancia y adolescencia.
No es el Fondo Monetario Internacional quien deba traer las órdenes y medidas para salir de esta crisis anunciada, por el contrario fueron y son sus recetas las que nos llevaron nuevamente al abismo. Quilmes tiene memoria y no olvida a quien jamás lo traicionó. Los mejores años de nuestra historia vinieron de la mano de la soberanía política, la independiencia económica y la justicia social de gobiernos como los de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Debemos ponerle freno a la miseria planificada y construir lo que viene. Convocamos a toda la ciudadanía quilmeña a estar más unida, organizada y solidaria que nunca. Cuando la Patria está en peligro todo está permitido excepto no defenderla.
Fuerza Argentina. Fuerza Quilmes. Fuerza Cristina.