“La noche de los lápices”: Acto en el ex Pozo de Quilmes

Más de 300 jóvenes y educadores conmemoraron un nuevo aniversario de la noche de los lápices en el edificio de Garibaldi y Allison Bell.

El acto, organizado ayer por el Consejo del Sitio para la Memoria, Defensa y Promoción de los Derechos Humanos- Ex Centro Clandestino de Detención Pozo de Quilmes, estuvo atravesado por la reciente recuperación de ese lugar del horror como un espacio de memoria y por el reclamo de aparición con vida ya de Santiago Maldonado. Durante la jornada, se realizó un conversatorio con sobrevivientes del ex CCD; en la semana, la CPM también había realizado en el sitio de memoria la tercera jornada de capacitación para docentes y coordinadores que participan de Jóvenes y Memoria.

Las memorias de las víctimas, la recuperación de los espacios asociados al terrorismo de Estado, el rol de las nuevas generaciones, las luchas por el presente y la denuncia de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, marcaron el acto de conmemoración a 41 años de la noche de los lápices. Uno de los acontecimientos emblemáticos de la dictadura que nos interpela constantemente para pensar el pasado en clave del presente, al tiempo que nos alienta a sostener las banderas de memoria, verdad y justicia, y a reafirmar la lucha por el Nunca Más frente a las innumerables cuentas pendientes de la democracia.

En ese contexto, bajo el lema de “aparición con vida ya de Santiago”, el Consejo del sitio para la memoria Pozo de Quilmes (del que forma parte la CPM), organizó un conversatorio con sobrevivientes del ex centro clandestino de detención. “Hace un año estábamos acá y, todavía, había gente detenida. Y hoy es un lugar que empieza a transformarse y, en ese desafío, es importante que los jóvenes pueden llenar este espacio y cargarlo de memoria, de militancia y de valores democráticos”, señaló la directora general de la CPM, Sandra Raggio.

“Los juicios contra los delitos de lesa humanidad, la denuncia de las violaciones a los derechos humanos hoy y la recuperación de estos espacios asociados al horror son luchas por la democratización de la sociedad. Necesitamos generar más espacios democráticos”, agregó Roberto Cipriano García, secretario de la CPM.

La jornada contó también con la presencia de Ana Barletta y Víctor De Gennaro, miembros de la CPM, y de integrantes de los organismos que constituyen el Consejo del sitio para la memoria Pozo de Quilmes. “La presencia de los jóvenes acá me emociona y me da esperanza, son la resistencia y el presente. De la lucha de ustedes brotará un país con justicia y libertad”, remarcó Arturo Blatezky, presidente del Colectivo Quilmes, memoria, verdad y justicia.

Como sucede cada año, los jóvenes ocupan un rol central en la conmemoración y, en ese sentido, el conversatorio habilitó un espacio de diálogo, de encuentro entre generaciones. En pequeños grupos, armados en la calle, frente al edificio recuperado, más de 300 jóvenes y docentes se pusieron en rondas para escuchar las historias de vida de los sobrevivientes del ex—CCD Rubén Schell, Walter Docters, Albertor Derman, Horacio Monzón, Oscar Duarte, Osvaldo Abollo, Néstor Rojas y de Sara Agüero y Marisa Simons, hermanas de detenidos-desaparecidos que también pasaron por el Pozo de Quilmes.

¿Por qué te secuestraron? ¿Qué sentís de estar de nuevo en este lugar? ¿Cuándo supiste que te liberaban? ¿Tuviste miedo de contar lo que te pasó? Preguntan los jóvenes. Preguntas que sirven para recuperar la dimensión política de lo que pasó, de los ideales, del intento militar por acallar esos reclamos, de disciplinar, de silenciar. También son preguntas que sirven para pensar la lucha por memoria, verdad y justicia: el testimonio para condenar a los represores y el cuerpo para recuperar estos espacios.

“Hay personas que pasan y sólo ven una esquina”, dice Karen de la Escuela Secundaria N 2. Nahuel aporta: “Es horrible pensar que, después de todo lo que pasó, este lugar siguió siendo un lugar de detención”. Nahuel y Karen forman parten del Centro de Estudiantes de la escuela, en este momento están iniciando un reclamo ante el Consejo Escolar porque “el edificio está destruido”. “La juventud está en todos lados y estar acá hoy es una manera de militar, es una forma de mantener viva la militancia de los jóvenes de la noche de los lápices”.

Miguel, Belén, Alán son estudiantes de Escuela Técnica Secundaria de la Universidad Nacional de Quilmes. El establecimiento tiene recién cuatro años y están comenzando a armar un centro de estudiantes: “Hoy, El rol es militar desde las escuelas”, dicen. Y agregan sobre la importancia de participar del acto en el sitio de memoria: “Hay muchos escuelas que no se acercaron a este lugar, creo que las visitas al sitio permitirán conocer la historia de lo que pasó en Quilmes”.

Este acto se inscribe, a su vez, en las actividades que se vienen realizando en el espacio para abrir el lugar a la comunidad y constituirse como una referencia territorial para la construcción de una memoria democrática y la defensa de los derechos humanos. Y, al mismo tiempo, seguir reclamando la desafectación completa del inmueble —donde todavía funciona una dependencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires— para su definitiva puesta en valor.

En el marco de esta conmemoración, la CPM también realizó en la semana la tercera jornada de capacitación para docentes y coordinadores que participan de la presente edición de Jóvenes y Memoria. En total, unos 50 educadores discutieron sobre terrorismo de Estado y el trabajo con el testimonio, y recorrieron, junto a sobrevivientes, las instalaciones del ex CCD.

“En lo personal, fue muy emotivo, porque aparece el testimonio pero también lo concreto y material del espacio que resulta tan fundamental al momento de reconstruir las historias del terrorismo. En ese marco, nuestro rol de docentes tiene que ver con la capacidad de vincular esa historia con el presente, de transformar del horror en algo diferente”, expresó Analía, coordinadora del ciclo superior de la Escuela Técnica Secundaria de la Universidad Nacional de Quilmes. “Es importante abrir este espacio a la comunidad y a la escuela para que los jóvenes puedan ser partes de esa recuperación y de la propia historia”, agregó Yazmín, docente de la misma escuela.

En septiembre de 1976, las fuerzas armadas y de seguridad secuestraron y desaparecieron a diez estudiantes y militantes secundarios; seis de ellos fueron asesinados: Francisco López Muntaner, Claudio De Acha, María Claudia Falcone, Horacio Ungaro, Clara Ciocchini y Daniel Racero. Como sostiene la CPM en cada conmemoración de esta fecha, la noche de los lápices se inscribe no sólo en el recuerdo de los estudiantes secundarios perseguidos por el terrorismo de Estado sino también en la revalorización de la militancia política por parte de los jóvenes: esa militancia y solidaridad que lo llevó a Santiago Maldonado a acompañar el reclamo legítimo del pueblo mapuche.

“No conmemoramos sólo una fecha para recordar a las víctimas sino que celebramos sus historias y militancias, las expectativas de vivir el presente de otra. Ellos, los jóvenes de la noche de los lápices, eran militantes políticos, disputaban un proyecto de país que pretendía cambiar las injusticias. Ese sigue siendo el desafío de la democracia, Una democracia que transforme el presente como estamos transformando ahora este espacio”, cerró Sandra Raggio.

 

 

FOTO Y FUENTES FACEBOOK COMISIÓN PROVINCIAL POR LA MEMORIA

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