“Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor” (Sal. 117, 1)
Hermanas y hermanos:
¡FELICES PASCUAS!
La persona de nuestro Señor Jesucristo es el centro y esencia de nuestra vida cristiana. A Él alabamos, bendecimos y damos gracias especialmente en estos días santos. El misterio de su muerte y resurrección abrazan nuestra vida entera. Más que nunca en estos días suena fuerte la exclamación de cada Misa: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡Ven Señor Jesús!”.
Toda la Cuaresma ha sido una preparación para renovar nuestro encuentro con Jesucristo, o al menos, para tomar una decisión de dejarnos encontrar por Él (cfr. EG 3). Hemos descubierto que Dios no se cansa de perdonar, más bien descubrimos que somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia. Por eso, en esta Pascua, decimos con el Salmo: “Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es…
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