Un caño de agua roto que inunda los pasillos, paredes electrificadas, baños clausurados y el los desagues tapados por falta de limpieza obligaron, el miércoles pasado, a suspender las clases en la escuela 23, edificio que alberga a casi 900 alumnos entre la primaria, la secundaria 21, el jardín 901 y la secundaria nocturna.
Cansados de no tener respuestas del Consejo Escolar, los padres decidieron cortar la calle para hacer oir sus reclamos.
Referentes del SUTEBA y la FEB acompañaron la movilización que incluyó la entrega de un petitorio al Consejo Escolar y a la Dirección de Infraestructura.
Los «cortocircuitos» entre ambos organismos estatales hicieron que se retrasara la solución a este problema que ya había sido denunciado por las autoridades del colegio oportunamente.