El intendente de Quilmes Martiniano Molina encabezó los fesejos que se realizaron sobre la avenida 844 y durante su discurso adelantó que es «inminente» la llegada de Prefectura y Gendarmería al distrito para combatir la inseguridad, de la que dijo que «no es una sensación», sino «una realidad» porque «la vida de los vecinos depende de esas fuerzas»
Los festejos comenzaron temprano con el tradicional desayuno en el cuartel de Bomberos Voluntarios.
Más tarde se realizó el Te Deum en la parroquia de 844 y 893 y posteriormente las autoridades se trasladaron al palco para presenciar el desfile cívico tradicionalista.
El intendente Martiniano Molina llegó acompañado por su gabinete y por el presidente del Concejo Deliberante Juan Bernasconi.
«Quiero decirles que una de las grandes preocupaciones de los quilmeños es la inseguridad y nos aqueja a todos y nos golpea a todos. Nosotros no lo escondemos, no decimos que es una sensación. Es una realidad, que la droga, los narcos están en nuestros barrios que es lamentable y que para que ese avance suceda hubo convivencia con los poderes politicos, seguramente este trabajo llevará años», expresó el jefe comunal durante su discurso al hacer referencia a la inseguridad.
Párrafo seguido aseguró que «es inminente e imperante que la Gendarmeria, la Prefectura y Fuerzas Federales vengan a esta zona, que se hagan presentes (porque) las necesitamos».
En este sentido dijo que «hablé con Bullrich, Macri y Vidal».
Molina también agradeció a la Comisión de Festejos «por el trabajo que han realizado y el compromiso que demuestran día día. Si Quilmes, si la Provincia o la Nacion hubiera sido conducido por las fuerzas de trabajo, por la voluntad y compromiso y el respeto que habita en Solano no hablaríamos de la realidad en la que vivimos hoy».