Un llamado anónimo alertó sobre la presencia de un artefacto explosivo en el establecimiento ubicado en Pringles y Ameghino de Bernal.
A principios de mayo, se vivió una situación similar.
Una vez más, se utilizó el protocolo que en estos casos obliga a las autoridades a evacuar a los alumnos y llamar a la Brigada de Explosivos para que revise las instalaciones.
Como es habitual, se constató que fue una falsa alarma.