En el marco de una sesión especial por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, al cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, la diputada bonaerense Mayra Mendoza llamó a la reflexión colectiva y cuestionó el rumbo político y económico actual, al tiempo que reivindicó las políticas de derechos humanos impulsadas en democracia.
“La sesión de hoy amerita mucha responsabilidad, mucha reflexión y mucha seriedad. Son 50 años de un golpe cívico militar que dejó 30.000 detenidos desaparecidos, 500 bebés apropiados y un dolor que todavía nos atraviesa como argentinos”, expresó la legisladora. En ese sentido, destacó “la tarea ejemplar de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo” y celebró la recuperación de “140 de los 500 nietos apropiados”.
Durante su intervención, Mendoza remarcó el rol del Estado en la construcción de memoria y justicia: “Somos un país que logró juzgar a las juntas militares y avanzar con políticas de Estado para garantizar memoria, verdad y justicia, para que nunca más volvamos a vivir un genocidio”.
La diputada también vinculó el golpe de 1976 con un modelo económico. “No fue solo un momento de terror, sino el intento de imponer un plan económico que destruyó un proceso de industrialización y empleo”, señaló, y agregó que ese esquema “tiene continuidad en distintos momentos de la historia argentina”.
En ese marco, apuntó contra el actual gobierno de Javier Milei y lo comparó con experiencias pasadas: “Hay una continuidad de un modelo de deuda, especulación financiera y concentración de la riqueza que va desde Martínez de Hoz hasta hoy”.
Asimismo, cuestionó el funcionamiento del Poder Judicial y volvió a respaldar a Cristina Fernández de Kirchner: “No hay democracia sin justicia independiente, y hoy no existe en la Argentina cuando se mantiene proscripta a quien fue presidenta de la Nación”.
En otro tramo de su discurso, Mendoza advirtió sobre las consecuencias sociales del actual contexto: “Los trabajadores sobreviven, no viven como merecen. Este modelo genera desigualdad, individualismo y pérdida de la solidaridad”.
Finalmente, la legisladora llamó a la militancia y a la participación política: “Vamos a trabajar para volver a vivir en una Argentina con justicia social. No nos han vencido y no tenemos derecho a resignarnos”, y concluyó con una consigna cargada de memoria: “Nuestra venganza es ser felices”.