Multitudinaria peregrinación brocheriana unió Quilmes y Bosques en el año del 50º aniversario de la diócesis

En el marco del 50º aniversario de la Diócesis de Quilmes, cientos de fieles participaron este domingo 8 de marzo de la 13ª peregrinación brocheriana a pie, una de las manifestaciones de fe más convocantes de la región. La caminata comenzó en la Catedral Inmaculada Concepción de Quilmes y culminó en la Casa de Encuentro “Santo Cura Brochero” de Bosques, tras recorrer unos 17 kilómetros.

La jornada se inició con el saludo del padre Lucio Carvalho Rodrigues, vicario general de la diócesis y director de la Casa de Ejercicios Espirituales Santo Cura Brochero. Durante su mensaje transmitió los saludos y la bendición del obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, quien continúa en reposo tras una intervención quirúrgica.

En su intervención, el sacerdote también realizó un reconocimiento a las mujeres en el marco del Día Internacional de la Mujer, recordó la figura de Santa Mama Antula y del Santo Cura Brochero, y presentó el lema elegido para esta edición de la peregrinación: “Dios no dejará caer al suelo las lágrimas de sus hijos”.

Paradas durante el recorrido

Los peregrinos que realizaron el trayecto completo llegaron poco después de las 9 de la mañana al Parque de la Ciudad Jorge Novak, frente a la parroquia San Jorge, donde realizaron la primera parada.

Luego continuaron hacia la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Quilmes Oeste, donde el segundo descanso se concretó cerca de las 10.45.

El tercer y último alto del camino tuvo lugar pasado el mediodía en la Plaza del Mate, en Florencio Varela, desde donde retomaron la caminata para completar el recorrido y arribar alrededor de las 14.30 al predio de Bosques.

Recepción y misa central

En el lugar final del recorrido, numerosas personas que no pudieron realizar la caminata se acercaron para recibir a los peregrinos, que llegaron encabezados por las imágenes del Santo Cura Brochero y la Virgen de Luján.

El momento central de la jornada fue la misa, presidida por el obispo auxiliar de la diócesis, monseñor Eduardo Redondo, quien acompañó a los caminantes desde la Plaza del Mate. Durante la celebración volvió a transmitir el saludo de monseñor Tissera y destacó una de las características del santo cordobés: “En su entrega dejó su cuerpo y tomó el pecado de quienes amaba”.

Trabajo solidario y organización

Durante toda la peregrinación fue fundamental el trabajo de voluntarios y servidores, junto a equipos médicos, que acompañaron a los fieles a lo largo del trayecto. En cada parada, distintos grupos brindaron agua, frutas, mate cocido, tortas fritas y asistencia sanitaria.

Entre quienes colaboraron también estuvieron veteranos de la Guerra de Malvinas, además de músicos y artistas que animaron la caminata con diferentes expresiones culturales.

La organización contó además con la colaboración de los municipios de Quilmes y Florencio Varela, que participaron en el ordenamiento del tránsito y en el acompañamiento a los peregrinos durante todo el recorrido.

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