El UPD: la tradición que marca el inicio del último año para los estudiantes de Quilmes

Este lunes, como todos los años, el comienzo de las clases marcó un momento especial para miles de estudiantes secundarios de Quilmes. Sin embargo, para los jóvenes del último año la jornada tuvo un sabor particular: el Último Primer Día (UPD), una tradición que simboliza la despedida de la etapa escolar y que se vive con emoción, risas y el entusiasmo propio del rito adolescente.

El UPD se ha consolidado con el paso de los años como uno de los momentos más esperados por los estudiantes que cursan su último año. Más que el inicio del ciclo lectivo, representa el comienzo del tramo final de la secundaria y el cierre de una etapa muy significativa en sus vidas.

En Quilmes, esta celebración suele comenzar el domingo por la noche, cuando los alumnos de distintos colegios se reúnen en salones, quintas o espacios organizados especialmente para compartir la previa. Allí pasan la noche juntos y, muchas veces sin dormir, esperan la llegada del momento más esperado.

Cerca de las 7 de la mañana, los grupos parten en caravana hacia sus escuelas, con los uniformes “intervenidos”, bengalas, pirotecnia, banderas y cánticos que acompañan el trayecto. El clima es de fiesta, marcado por la alegría de compartir con compañeros que atravesaron juntos gran parte de su adolescencia.

Una vez que llegan a los establecimientos educativos, los estudiantes ingresan a la escuela y participan del acto protocolar de inicio del ciclo lectivo, que marca formalmente el comienzo de su último año en el nivel secundario.

De esta manera, entre celebraciones y emoción, el Último Primer Día vuelve a convertirse en una postal característica de cada inicio de clases para los futuros egresados quilmeños, que comienzan a transitar el camino hacia el final de su etapa escolar

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