Tragedia en Barrio Parque Bernal: murió «Licha» Cabeza

Una tragedia conmocionó al Barrio Parque Bernal, donde un hombre de alrededor de 60 años murió tras incendiarse la habitación de la vivienda en la que residía, ubicada en calle Carabelas, entre Independencia y Labardén.

La víctima fue identificada como Lisandro “Licha” Cabeza, quien vivía solo y tenía una de sus piernas amputada. De acuerdo a las pericias oficiales, la muerte de Licha Cabezas se produjo por asfixia. En el lugar se encontró una zapatilla eléctrica en la que estaba enchufado un ventilador, donde se habría producido un cortocircuito. Como consecuencia, el artefacto comenzó a desprender humo, lo que provocó la inhalación de monóxido de carbono, causando finalmente su fallecimiento.

Fueron vecinos de la zona quienes alertaron a los bomberos, que al arribar al domicilio se encontraron con la habitación donde descansaba Cabeza completamente incendiada, aunque sin propagación del fuego a otros ambientes de la propiedad.

Pese al rápido accionar de los equipos de emergencia, el hombre ya había fallecido. En el lugar trabajaron bomberos, personal policial y peritos, que llevan adelante las actuaciones de rigor para determinar con precisión las causas que originaron el siniestro.

QUIÉN ERA LISANDRO CABEZA

Lisandro Cabeza, conocido cariñosamente como “Licha”, dedicó gran parte de su vida a la gastronomía, actividad que desarrolló con pasión y compromiso en restaurantes de Quilmes y en distintos salones de fiestas de la zona, donde brindó servicio de catering a través de su emprendimiento “La Dorotea”.

Durante algunos años se radicó en el sur del país, continuando allí su labor gastronómica y dejando su impronta profesional.

En los últimos tiempos impulsó su proyecto “Los Mandró”, dedicado a la elaboración de productos alimenticios sin TACC, con el objetivo de ofrecer opciones inclusivas y de calidad.

Su fallecimiento, ocurrido de manera trágica en Barrio Parque Bernal, causó hondo pesar entre familiares, amigos, colegas y vecinos, quienes lo recuerdan por su calidez humana.

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