Científicos protestaron contra el ajuste en el sector

Por Agustín Ormazabal

El pasado sábado, en el Polo Científico Tecnológico de Buenos Aires, una multitud se congregó para denunciar el deterioro deliberado de nuestro sector. La concentración fue convocada por la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (RAICYT) con el objetivo de entregar un petitorio a las autoridades del sector. Quisiera retomar algunos datos que se mencionan en el petitorio:

  • Al día de hoy, sólo se ejecutó el 10% de las partidas presupuestarias destinadas a la función científica para este año. Esto se agrava considerando que, además, ese presupuesto equivale a una extensión del presupuesto 2023, por lo que no considera la inflación interanual como variable de actualización.
  • Se han eliminado los programas Equipar Ciencia y Construir Ciencia, los cuales tenían por objetivo el mejoramiento edilicio y la actualización de equipos necesarios para la investigación científica.
  • No se produjo el ingreso de nuevos investigadores e investigadoras en lo que va del año, lo que produce un achicamiento de la cantidad de científicos de nuestro país al no cubrirse las vacantes por renuncias y jubilaciones. Pensemos que en Argentina sólo contamos con 3,18 investigadores por cada mil personas económicamente activas, una proporción considerablemente menor a la de países desarrollados.
  • Se han reducido dramáticamente las plazas para becas doctorales y posdoctorales, las cuáles son el semillero científico de nuestro país, y se dejó de realizar los pagos a quienes se encuentran finalizando su posdoctorado y aguardan por el resultado de su ingreso a carrera. Esto provoca que nuestro país pierde recursos humanos para los cuya formación ya hizo una enorme inversión, sin hacer esfuerzos por retenerlos y evitar esa deserción.

Esto se suma a los anuncios realizados en la última semana desde la institución para la que trabajo, la Agencia I+D+i, los cuales dan cuenta de una suspensión en la ejecución de los subsidios de investigación ya asignados, así como de la convocatoria a nuevos llamados. Esto implica el cierre de una de las principales vías de financiamiento que tiene la investigación científica de Argentina.

Todo esto tiene un impacto enormemente negativo para las condiciones de posibilidad de tener un país mejor. La inversión en materia científico tecnológica es una de las grandes variables a tener en cuenta para desarrollar un país. Más allá de que Argentina presentara previamente enormes problemas en un sinfín de rubros, atacar a una de sus pocas ventajas, como es su larga tradición científica, es una decisión irracional y que sólo contribuye a empeorar nuestra situación.

Agustín Ormazabal es quilmeño, Doctor en Ciencia y Tecnología (Biofísica) , Licenciado en Biotecnología y Becario posdoctoral PICT start-up

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