El primer partido de la Selección Argentina en el Mundial de Qatar cambió la fisonomía de la ciudad durante la transmisión.
El encuentro contra Arabia Saudita comenzó a las 7 de la mañana. A esa hora, cuando habitualmente comienza el movimiento de trabajadores y estudiantes, las calles estaban desiertas. Los pocos vehículos que circulaban lo hacían a rápida velocidad, como queriendo llegar a tiempo a sus destinos para no perderse un minuto del partido.
Las panaderías abrieron sus puertas a las 6 y ahí sí se observaban colas de impacientes simpatizantes que querían facturas recién salidas del horno.
Las escuelas, en tanto ofrecieron facilidades para ingresar a a partir de las 9.30 o bien ver el partido en los establecimientos.